Ser un Cazasonrisas

Por: Alberto Alcalá Aceves | diciembre 7, 2013 | 0 Comentarios;

Cada viernes y sábado en cuatro hospitales de la Ciudad de Mérida se puede ver a jóvenes que trabajan con niños y adolescentes hospitalizados. Un grupo de chicos, deciden tomar unas horas de su tiempo para asistir a los hospitales, pues ayudar a los niños a afrontar la hospitalización es una labor que disfrutan y por la cual se sienten orgullosos. Ellos son Caza Sonrisas.

Para una persona adulta estar hospitalizado puede llegar a ser una experiencia difícil, implica cambios tanto físicos como emocionales. Ahora imagina lo que esta situación representa para un niño que deja a un lado a los amigos, la escuela, la comodidad de la casa, juguetes, peluches favoritos y la comida de mamá.

Los chicos apoyan a los niños a que la estancia en el hospital sea menos difícil de enfrentar. Usando materiales como colores, cajas, pinturas, cartulinas y dibujos buscan que sean capaces de regular sus emociones para que experiencias como el hospital sean más llevaderas.

Caza Sonrisas es un proyecto con más de 10 años reformándose, siempre buscando la manera de hacer un trabajo más eficiente y con mayor impacto. Las resultados de un trabajo continúo han sido distintos premios y reconocimientos nacionales e internacionales, mismos que los avalan.

Los Cazasonrisas

Ser Cazasonrisas es una experiencia gratificante, conoces gente nueva, aprendes de niños valientes, lo que te enseñan en la escuela puedes aplicarlo en situaciones reales pero implica saber organizar tus tiempos con la escuela, trabajo, salidas con los amigos y entregas finales para entrar a un ambiente que puede ser hostil para cualquiera.

Para ser un Cazasonrisas se tiene que estar comprometido y consciente de las consecuencias que trae consigo trabajar con niños hospitalizados. Valor para afrontar que en los hospitales se atienden desde enfermedades como la neumonía, fracturas, diarreas hasta enfermedades crónicas/degenerativas como la insuficiencia renal y el cáncer.

Los voluntarios tienen que ser creativos, tener la mente abierta ante la situación que se les presente,  ayudar al niño a cambiar las ideas que tiene del hospital, decidir qué actividad realizar con el niño al momento de conocerlo

Los Cazasonrisas, manejan mejor el estrés que genera el tener exámenes y entrega de proyectos finales que otros estudiantes, ya que el saber regular sus emociones es una tarea que realizan no sólo los sábados y los viernes, sino todos los días pues lo aprendido es aplicado en distintas situaciones.

Los aprendizajes no sólo son en cuanto a saber aplicar la inteligencia emocional, es decir ser capaz de superar cualquier situación con éxito, también aprenden de lo que los niños les enseña, valores tales como la fortaleza y el entusiasmo, que muchos de los niños tienen a pesar de estar en el hospital.

Los voluntarios, algunos por sus características, forman parte de uno de los dos grupos presentes dentro de Caza Sonrisas: team Mariel y team Agustín, ambos a la cabeza del grupo

El team Mariel se encarga de llevar a cabo la misión de Caza Sonrisas, chicos como Génesis, Lucy, Yanning y Ken van a los hospitales, establecen las relaciones entre pacientes, familiares y médicos con los voluntarios, analizan los resultados obtenidos y ayudan a que la experiencia del hospital sea llevadera para los niños y voluntarios.

En Caza Sonrisas no sólo se ocupan de la salud mental y emocional del niño, también de los voluntarios. Ken es el encargado de tutorías, cada dos meses se reúne con los chicos para platicar sobre todo lo que han hecho y aprendido en el grupo. Parte del trabajo de Ken es ayudar al team Agustín.

Dentro del team Agustín están todos los Cazasonrisas que tienen participación en la visión de Caza Sonrisas, lo que se quiere ser. Manuel, Beto y Fabrizio se encargan de llevar a caza sonrisas a ser una empresa social autosuficiente y conocida por estudiantes, maestros, doctores, personas con familiares enfermos,

Beto, un Cazasonrisas que estudia Comunicación Social en la Facultad de Ciencias Antropológicas y Manuel, un joven con casi dos licenciaturas terminadas, psicología y mercadotecnia, ayudan a Caza Sonrisas dándole difusión en las redes sociales y en otros medios

Mariel, Génesis, Lucy, Yanning, Ken, Agustín, Manuel, Beto y Fabrizio y los tros31 integrantes, dicen sentirse orgullosos de pertenecer a un proyecto que día a día va logrando nuevos objetivos a partir de la participación activa de sus miembros y a las aportaciones hechas por distintas asociaciones.

El team Mariel y el team Agustín entienden que los niños no siempre entienden qué está pasando, pueden llegar a imaginar desde una situación exagerada hasta pensar en el hospital como un lugar común al que se va por temporadas. No saber que pasa puede resultar angustioso.

Los niños

El pasar por malas experiencias en los hospitales puede ocasionar que cualquier procedimiento para ayudar al niño a que se sienta mejor, como cambiarle una venda, sea motivo de miedo y llanto.

Separase de su familia y hogar para entrar a un entorno extraño donde sus padres estarán angustiados, pasarán mucho tiempo solos, malestares físicos tales que producen sentimientos como el estrés, fatiga, fastidio, que podrían llegar a dificultar su recuperación.

El objetivo es lograr que el niño sea capaz de regular sus emociones y sensaciones físicas desagradables que el hospital les genera. Impactar no sólo mientras el niño esté en el hospital, sino que aprendan a controlar sus emociones en su vida diaria.

Los hospitales

El grupo tiene  intervención en  los cuatro hospitales más importantes de la Región Sureste: el Hospital Benito Juárez García, conocido simplemente como  “El Juárez”, en el Hospital General Dr. Agustín O’Horán, en el Hospital General Regional Número Uno  (HGR1) y en la Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE),  perteneciente a la T1.

Cada hospital tiene características propias, que hacen diferente la intervención, por ejemplo: en el O’Horán y en la UMAE, se atiende a niños que padecen enfermedades graves, como el cáncer, es decir, tumores malignos en cualquier parte del cuerpo.

Los Cazasonrisas se forman en equipos para rotarse la ida a los hospitales, esto funciona sino es el Hospital O´Horán, ya que la visita a esta unidad médica se hace durante un año continúo por un mismo equipo, debido a las exigencias del hospital y por las condiciones del niño.

Cuando el rol se establece en “el O’Horán”, los Caza Sonrisas a lo que les ha tocado asistir como a Génesis, dicen que estar ahí es “mágico”. En el O’Horán te relacionas con niños que dejan un aprendizaje mayor en quienes trabajan con ellos.

El contacto es cercano pues la visita es viernes y sábados, los Caza Sonrisas conocen de la gravedad de las enfermedades por lo que ellos mismos deciden dependiendo de que tanto se conozcan hasta donde llegar con el paciente.

En “El Juárez” y en el HGR1 se atienden enfermedades como neumonías, fisuras, diarreas, entre otras, mismas que mantienen a los niños en los hospitales pocos días. Las intervenciones que se realicen en la T1 y “El Juárez”, se hacen ese día y probablemente no se vuelve a ver al niño.

A la T1 y a la UMAE van todos los sábados en la mañana. El Juárez y el O’Horán son diferentes, sólo van los viernes en la tarde.

Al llegar a los distintos hospitales los chicos tienen que hacer lo que el proceso marca, presentarse con el coordinador, aquel que es el encargado de llevar el material a utilizar, seguir los procesos de higiene que marca el hospital y ver la lista de los pacientes.

Después, elegir que Cazasonrisas trabajara con cada niño. La forma de ser de los niños, sus enfermedades y su disposición para trabajar son factores que se toman en cuenta para que les sea asignado un Cazasonrisas además de la personalidad del voluntario

Lo siguiente es presentarse ante los padres del niño, para explicarles en que consiste su trabajo y si estos o el niño está de acuerdo comienzan con las actividades.

Las intervenciones pueden variar según la edad de los niños. Con unos se trabaja inteligencia emocional con otros no, todo depende de la edad. Si son niños entre 1 año o menos hasta los 5 años se realizan actividades que involucren dibujar y pintar pues por su edad se hace difícil enseñar este proceso.

Si los niños son más grandes el trato y las actividades pueden variar según las características que presenten. Hacen usos de juguetes para enseñar cómo manejar las emociones, ellos les han puesto nombres como Happy Machine, La TV Mágica, la Ruleta de las emociones, El Caza Sonrisas o El Baúl de los recuerdos, mismos que Caza Sonrisas ha creado para enseñar a los niños como sobrellevar su estancia en el hospital.

Todos los materiales se encuentran en “la Barnie Bolsa”, como algunos chicos llama a la maleta. Cada semana, los coordinadores de hospitales se encargan de limpiar y llevar los elementos suficientes para trabajar con pequeño y grandes.

Su historia

Caza Sonrisas surge como una idea, una respuesta a una problemática que ha estado existiendo en los hospitales que trabajan con niños desde hace tiempo y de la cual el fundador del grupo la vivió en carne propia.

Cuando Agustín era niño, los doctores les dijeron a sus padres que tenía cáncer, uno de esos que no es común en los niños. Su enfermedad hizo que se cambiara de ciudad para recibir su tratamiento, dejando todo lo conocido para ir a un nuevo lugar que podía ser agresivo para él.

Retomar a su vida no fue sencillo, los cambios a los que se enfrenta al regresar a su vida fuera de los hospitales fueron muchos, la inadaptación a la escuela, los cambios físicos, la burla de sus compañeros por su aspecto ocasionaron inseguridad y timidez en un chico que aun estado en el hospital era optimista. .

El cambio de nivel escolar logró ayudarle de una forma u otra. La prepa no resultó como la secundaria, consiguió adaptarse tan bien a sus compañeros que llego a formar parte de un círculo de amigos con los que se divertía y salía a pasar el tiempo, algo que no había experimentado después de salir del hospital.

Esta nueva experiencia hizo que descuidara sus calificaciones a tal grado que se vio en la necesidad de darse de baja temporal por una materia que no había podido pasar. Es durante este tiempo que la vida de Agustín pasa por otra serie de cambios que resultan determinantes para la creación de Caza Sonrisas.

Su tía, Dra. Beatriz Fernández, al enterarse del momento de vagues por el que estaba pasando le llamó para hablar muy seriamente con él. Para la Dra. Fernández y quizá para otras personas, estaba desaprovechando las oportunidades que la vida le estaba dando y que después de todo lo que había pasado no podía seguir con ese comportamiento.

Con el afán de motivarlo y ayudar a otras personas que estaban pasando por una situación como la que él pasó cuando estaba más chico, le propone realizar un proyecto juntos, al que llamaron “Siempre Contigo”. La idea de la doctora era crear un grupo que enseñara a los pacientes con cáncer y sus familiares que la enfermedad no es un impedimento para llevar una vida normal.

A partir de ese momento muchas personas intervinieron en la formación de lo que hoy es Caza Sonrisas. La Dra. Beatriz Fernández apoyó a Agustín en sus inicios, al Centro Cultural del Niño Yucateco (CECUNY) junto con Denise Gasque entonces directora les dio sus instalaciones y materiales y Susana Troyo les permitió entrar al hospital O’Horán al trabajar en “Sueños de Ángle”

La facultad de Psicología de la UADY y los profesores que han participado en el proyecto como Manuel Sosa, especialista en inteligencia emocional, Dora Ayora, Rosa Isela, profesoras que a través de sus diferentes aportaciones contribuyeron a que los Caza Sonrisas sean más y mejores capacitados cada día.

Hoy en día el grupo se encuentra en constante cambio y sus necesidades van cambiando conforme el proyecto termina de madurar. Algunos de los chicos que formaron parte del proyecto han emprendido su propio camino, otros han ingresado y enriquecido su trabajo.

Año con año ingresan a Caza Sonrisas más chicos de la facultad de Psicología dispuestos en aportar su granito de arena al proyecto y a los niños del hospital. Con el tiempo, más chicos se irán integrando pero el legado de antiguos Cazasonrisas seguirá presente en el grupo.

Caza Sonrisas sabe que en algún punto, estudiantes de otras licenciaturas se unirán para ayudarles a mejorar. Los Cazasonrisas reconocen que en ocasiones integrar a otras licenciaturas  sería darle otros matices a la organización, pero también es un tanto difícil, pues integrar diferentes perspectivas en estos momentos en que el que se están organizando como una empresa social resulta complicado.

En un futuro no muy lejano los Cazasonrisas se visualizan yendo a las diferentes facultades a pegar sus carteles, en los que inviten a diferentes jóvenes con ganas de ayudar a los demás, de tener un compromiso social. Entre las primeras está medicina, comunicación, administración y aquellas afines a la organización.

Saben que su trabajo es importante. El ser reconocidos por instituciones nacionales e internacionales les motiva a seguir adelante. El premio UMV por el desarrollo social, su primer reconocimiento internacional por parte de International Youth Foundation y este año su participación en Posible México son estímulos para mejorar y querer lograr ser una empresa social presente en todos los hospitales del país

Saberse reconocidos es vital pero sin duda alguna su motivo de orgullo son los resultados. Saber que al año atienden a 400 niños entre los 4 hospitales, más de 350 utilizan eficazmente sus técnicas y que por lo menos la mitad de los niños atendidos logran reducir sus emociones negativas no solo habla de impacto que están teniendo, también que lo están haciendo bien y van por buen camino.

Al trabajo de los voluntarios no sólo lo respaldan los números estadísticos y premios obtenidos también por el personal del hospital. Doctores, enfermeras, psicólogos y más personas con las que se rodean cada semana en el hospital reconocen la importancia del trabajo que están haciendo.

Tal es el caso de Arturo, un residente de Pediatría en la T1. Arturo sostiene que como médico reconoce la importancia que tiene la psicología en el proceso de curación de los enfermos, en específico de los voluntarios de Caza Sonrisas de quienes dice sentirse a gusto trabajando con ellos. Arturo ha visto como el trabajo que estos que realizan genera cambios en las emociones y en las reacciones de los niños ante el proceso hospitalario.

Para Arturo lo único que les diría a los Cazasonrisas es que se involucren más con el personal médico, que no les de pena acercarse y preguntar por las condiciones en las que el niño se encuentra, pues la mejor manera de conocerlo es acercarse a ellos, al fin y al cabo los doctores y residentes son quienes están todo el día con los ellos, quienes junto a las enfermeras ven como le afecta a los niños estar en el hospital.

En muchas ocasiones, el trabajo que Caza Sonrisas se ve complementado con el trabajo que otras personas realizan en el hospital, como el realizado por las escuelitas presentes en hospitales donde los niños deben quedarse semanas o meses recibiendo su tratamiento. En la UMAE, el responsable de la escuelita reconoce la importancia de este trabajo conjunto.

Gerardo Bolio, psicólogo y responsable de la escuelita en la UMAE, observa qué niños se encuentran más afectados por su enfermedad o por estar viviendo en el hospital, cuando los Cazasonrisas asisten les informa sobre la situación de los niños. Personal médico y voluntariado se complementan.

Entre los principales logros de Caza Sonrisas está el servicio social, en el que ahora los estudiantes que hayan formado parte del proyecto pueden desarrollarse. Al estar Ken como coordinador es que los directivos del hospital deciden proponerle la idea del servicio social, es así como deciden tomar el reto y ahora tienen un servicio social en que los chicos participan de lunes a sábado.

Caza Sonrisas es una organización que está consciente de los grandes objetivos que les falta por cumplir, como el lograr integrar otras licenciaturas o los más pequeños pero que no pierden importancia, como el tener un uniforme que los identifique, pero ello corresponde al team Agustín, el cual tendrá que realizarlo pues el team Mariel está consciente de ello.

Ken y todos los demás Cazasonrisas sabe que el grupo ha formado y forma parte de su vida, pero también saben que cuando deciden irse se quedan los aportes que han dado como facilitadores, coordinadores de hospital, conscientes de que la labor que realiza para la sociedad como un Cazasonrisas ha tenido impacto, como lo podemos ver en los números que avalan a Caza Sonrisas.

Los Cazasonrisas han llevado a lo que se veía como un grupo al cual asistir para aprender, evaluar sus conocimientos, pasar el rato haciendo algo productivo, a llegar a pensar a ser sostenible por sus propios medios, a pensar en ser una empresa social, de la cual poder vivir, y que mejor haciéndolo en algo que disfrutan y de la cual aprenden.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

...

...

Publica tu opinión