No sé nada de bebés

Por: Alberto Alcalá Aceves | febrero 11, 2015 | 0 Comentarios;

Esta experiencia fue una de mis primeras intervenciones, ya hace casi dos años. Ocurrió en el hospital Juárez, cuando Karina era la coordinadora y en mi equipo estaba Silvina, Jesica, Aracelly, Beto y Liz (equipo 2, el mejor).

Ya estando dentro del hospital, Karina fue a ver cuantos niños habían y nos lo informó. Entre todos los niños y niñas se encontraba Kevin, un bebé de 1 año y pocos meses. Me tocó trabajar con él, porque siempre elegía hasta el final y al final de la elección grupal sólo el quedaba. Ya dirigiéndonos hacia la puerta en el pasillo (estando muy nervioso y sin saber qué hacer) le pedí un consejo a mi amiga Silvina, pues parecía ser una experta con los chiquitines. Ella me dijo que hiciera algo para distraerlo o jugar con el; yo le dije que me dijera exactamente qué, porque nunca había tratado con un bebé, pero no lo hizo. Le dije rápidamente: una sonaja, y me respondió muy rápido que sí.
Después, ya estando con Kevin, me enteré de que tenía muchas flemas y estaba llorando y que si continuaba así, lo tenían que nebulizar. Había pensado hacer con él un señor chistoso sonaja (instrumento que usamos en el hospital), pero en el material solo había la botella. Sin embargo, rompí los palitos y los introduje dentro de la botella, lo decore con un plumón y hojas de papel. Después él se puso a jugar con el señor chistoso sonaja, al parecer le agradó mucho. En ese momento, en que jugaba Kevin, se calmo, dejó de llorar y se durmió; eso impidió que lo nebulizaran.

Sergio Sevilla

Facilitador en Caza Sonrisas

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