Happy Machine

Por: Admon | marzo 6, 2013 | 0 Comentarios;

Joss nos comparte una experiencia significativa.

 

Les escribo porque quisiera compartirles mi experiencia en el hospital Corea-México que tuve con mis compañeras Leidy y Eli.

Desde el inicio al llegar me asombró mucho porque se me hizo un lugar muy iluminado, además que me encantaron los murales llenos de figuras y colores.

Al principio nos dijeron que había tres niños con los cuales podríamos trabajar, un adolescente y dos niños. A Dary y a mí nos tocó el adolescente. La verdad me emocioné mucho porque las veces que había ido al hospital no habían tenido la oportunidad de trabajar con uno. Al llegar con el adolescente la mamá nos dijo que no podía trabajar con nosotros porque no se sentía muy bien; así que nos dividimos. Dary fue a trabajar con Vanessa y Alex, yo con Leidy y Eli.

Trabajamos con Víctor un niño de 10 años que tiene epilepsia, por eso ha perdido la memoria sobre algunas experiencias de su vida.

Al acercarme a participar, mis compañeras ya estaban platicando con él, así que me integré. Al principio Víctor era algo tímido, y parecía sentir pena platicar con nosotras, tal vez porque éramos tres. Al mostrarle el MPI se interesó mucho y le gustó. Decidimos contarle un cuento, al principio se mostraba interesado aunque luego parecía que se aburría un poco, así que terminamos el cuento. Al pasar al instrumento (la Happy Machine) Víctor estaba muy emocionado por las pinturas, los colores, los papeles, ¡con todo! Fue un momento muy bonito ya que todas le ayudamos con su instrumento al pintarlo de muchos colores y dibujando diversas figuras las que a Víctor lo hacen feliz. La Happy Machine quedó muy bonita.

Algo que me gustó fue que la mamá del niño cooperaba mucho con nosotras, nos contó sobre la enfermedad de éste, como no recordaba muchas cosas que le habían pasado, también lo que le gustaba hacer. Se notaba que disfrutaba el trabajo que realizamos con su hijo.

Les cuento esta experiencia porque para mí es especial. Los doctores que estaban atendiendo al niño se veían muy amables y empáticos, incluso Víctor bromeaba al decirles que las tres éramos sus novias. Durante la intervención me di cuenta de las diferentes maneras con las que se puede interactuar con el niño. Los médicos fueron de gran ayuda ya que no se limitan a solo medicar fármacos, sino también interactuando con el paciente y conociéndolo. Eso permite que el niño se sienta en un lugar en donde no todo es dolor si no que también puede encontrar amigos en el hospital. Y en realidad eso es lo que quiero transmitir cada vez que intervengo. Me intereso por la persona con la que estoy trabajando y trato que esas dos horas sean un momento agradable, de aprendizaje y divertido. Siento que logré mi objetivo en esta ocasión.

Al terminar me di cuenta que Víctor estaba muy contento al igual que su mamá con su Happy Machine. Hasta se despidió de las tres con un beso. Me sentí muy contenta de que pueda transmitir felicidad a las demás personas.

Recuerden que lo más importante es hacerlo con el corazón para poder transmitir esa felicidad a los niños.

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