Hagamos juntos un cohete.

Por: Alberto Alcalá Aceves | agosto 16, 2014 | 0 Comentarios;

Fue de las primeras veces que acudí al hospital, como era de la nueva generación, nuestra labor como nuevos integrantes era hacer “guardias” a los hospitales para conocer cómo son y cómo trabajar en ellos. En una de esas ocasiones, un viernes, me correspondió acudir al Hospital Agustín O’Horan a las 4:30 p.m. y decidí ir apenas estaba comenzando con este proceso pues quería tener muchas experiencias al respecto.

Al llegar al hospital a la hora establecida, solamente una compañera más llegó y la coordinadora correspondiente. Los demás compañeros por diferentes razones no llegaron pero esperamos 15 minutos para saber si alguno de ellos lo haría, pero no fue así.

Llegamos a la “Escuelita” del hospital que es el lugar donde dejábamos los materiales para después lavarnos las manos e ir a los pabellones a conocer a los niños con los que trabajaríamos. Estando ahí, la coordinadora nos mencionó que mientras nos lavamos las manos ella iría a ver cuántos niños había. Cuando llegó nos dijo que había muchos niños con los cuáles trabajar y nosotras solo éramos dos, por lo que tal vez trabajaríamos doble. Entonces nos asignó a los niños con los que jugaríamos.

Posteriormente la coordinadora me acompañó con los niños y me presentó con ellos. Durante un rato estuvimos platicando (para establecer rapport), sobre ellos, sobre sus gustos, la escuela, etc. Eran dos niños de edades aproximadas entre 8 y 9 años, uno era más platicador que el otro y uno de ellos tenía el brazo enyesado. Sus madres estaban presentes y por momentos platicaban conmigo. Sin embargo dejaron que yo haga las cosas a parte.

Mientras hablábamos de sus gustos uno mencionó que le gustaban los cohetes (el niño más callado) y que quería hacer uno; el otro al escucharlo dijo que también quería un cohete por lo que los construimos. El niño con el brazo tuve que ayudarlo a cortar y pegar. También motivé a que la mamá lo ayudase con otros materiales. El otro niño dibujaba en hojas de papel y entre ellos empezaron a platicar, cosa que no habían hecho antes a pesar de llevar tiempo uno a un lado del otro. A pesar de que la televisión estaba encendida, ellos la ignoraron y se dedicaron a hacer sus cohetes.

Después de realizar la intervención, los dos comenzaron a platicar más entre ellos y se conocieron mucho mejor y  más de lo que ya lo hacían. Fue una experiencia interesante porque fue la primera vez que trabajé de forma “grupal” y no esperaba que esta experiencia llegara pronto. Otros compañeros cuentan historias sobre trabajos grupales o jugar con varios niños dentro del hospital. Fue imprevisto estar en esos momentos, pero el resultado fue muy satisfactorio. Finalmente los niños se veían contentos pero también cansados y yo tuve que retirarme pues ya era hora de salir.

16/08/2014

Gretty Collí Magaña

Facilitadora

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