Rapport a partir de gustos en común.

Por: Alberto Alcalá Aceves | marzo 1, 2014 | 0 Comentarios;

 

Llegué al hospital T1 HGR1; cuando nuestra coordinadora nos preguntó con quién queríamos trabajar, elegí a un niño de ocho años. Tenía un problema del estómago y se encontraba harto de estar en el hospital;siempre he sentido que se me facilita trabajar con niños de esa edad, así que fui y comencé mi intervención.

Al acercarme a él, se mostraba muy serio y aburrido, me presenté y le expliqué los objetivos y la razón de nuestra presencia en el hospital; en un principio yo era la que más hablaba, le hacía preguntas para conocerlo un poco más; creo que algunos de los factores que ayudaron a esta parte de la intervención fueron mi estado de ánimo, mi perseverancia para continuar con la intervención y capacidad de hablar con fluidez. Sé que pude haber empleado alguna otra técnica para manejar la intervención como hacer gestos o apoyarme de algún medio como la televisión o dibujos del niño para conseguir información.

Conforme transcurrió la intervención platicamos de su familia y de la mía, me habló de su hermano menor y su mascota, de cómo suele pelearse con su hermano y con sus papás, y la manera en que eso lo hace sentir. Comencé a hablarle de las emociones que existen y cómo manejarlas. Poco a poco el niño se abrió más, expresando sus sentimientos y mostrando confianza. Hablamos de sus gustos; fue cuando me dijo que su programa favorito era “Los Simpson”. Esto sin duda resultó ser una herramienta para terminar de establecer el rapport.

Dicho programa es algo que tenemos en común. Platicamos sobre algunos episodios que ambos habíamos visto; Estuvo tan gracioso que nos reímos mucho. Sin duda alguna la empatía y el enfoque de la conversación de emociones con su familia fueron de gran ayuda para poder realizar un instrumento. Sin embargo, creo que hubiera sido de utilidad emplear algún juego para una mejor dinámica.

Al saber que le gustaba “Los Simpson” le sugerí hacer una casa cuya temática fuera de la caricatura; se mostró muy entusiasmado ante la sugerencia, pues había estado dibujando mucho antes; con suerte teníamos la disponibilidad del material, ya que en ocasiones no tenemos el necesario para poder realizar los instrumentos.
Mientras hacíamos la casa, encontré más cosas en común con el niño, como sus películas animadas favoritas. Todo fue de forma muy amena. Cuando terminamos la realización de la casa, pude ver una actitud totalmente distinta a la que el niño tenía cuando comenzamos la intervención. Esto me alegró mucho pues me hizo sentir que de verdad había ayudado al niño al ver que había cambiado su estado de ánimo; además se mostró muy lindo conmigo, me dijo que esperaba verme de nuevo y me regaló un tazo de su colección de “Los Simpson” como muestra de agradecimiento. Esto significó mucho para mí porque su colección de tazos era muy especial para él. Este momento siempre lo recordaré ya que el cambio generado por la intervención fue evidente, además de que ningún niño se había mostrado tan agradecido conmigo antes, y eso me hizo sentir muy satisfecha.

01/03/14

Korina Llovera Mosqueda

Facilitadora

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