Analogía del Águila.

Por: Alberto Alcalá Aceves | marzo 30, 2014 | 0 Comentarios;

Trabajé con un niño de 7 años de edad que se encontraba sentado en la escuela del hospital O’Horan, le pregunté si tenía ganas de pintar o de hacer algo y me dijo que sí. Empezamos pintando un gato que era el animal que le gustaba, mientras pintábamos, su mamá le dijo que luego regresaría a con él pues tenía que “ir a ver unas cosas”, de modo que el niño se quedó conmigo. Después de un rato llegó la enfermera y le dijo que tenía que cateterizarlo, el niño le explicó a la enfermera que prefería esperar a su mamá. Cuando se fue la enfermera comenzó a llorar diciendo que no quería que le pongan el catéter porque le dolía al igual que la medicina que le pasaban.

Intenté que continuáramos pintando para que dejara de llorar pero no quería, así que le pregunté si sabía porque le dolía o si los doctores le habían explicado como pasaba la medicina por sus venas, me dijo que no. Comencé a explicarle cómo pasaba la sangre por las venas junto con la medicina, mostrándole por unos papelitos en forma de popotes que había hecho y pasando agua a través de ellos. Luego de la explicación se quedó tranquilo por unos momentos, al preguntarle cómo se sentía, me dijo que preocupado y comenzó a dejar de pintar. Entonces le dije que le contaría un cuento sobre un águila:

Había una vez un águila que llegó a la medianía de edad y parecía estar viejito. Tenía dos opciones, una era pasar por un proceso de dolor durante 70 días, en los cuales tendría que arrancarse todas sus plumas; luego cuando le volvieran a crecer tendría que quitarse sus garras y después tendría que golpear su pico contra la pared hasta que éste se le rompiera y cayera. Todo le causaría mucho dolor, pero todo valía la pena, para que cuando le volviera a crecer todo sería de nuevo un águila joven y fuerte. La segunda opción era no pasar por el proceso de dolor pero terminaría muriendo de vejez y de manera inmediata.

Le pregunte al niño que si él fuese el águila ¿qué haría?, ¿cuál de los dos caminos elegiría? Me contestó que el de pasar por todo el dolor. Así le hice entender que tiene que luchar mucho y ser muy fuerte y valiente para aguantar el dolor que la medicina le provoca para cuando haya terminado su tratamiento, pueda ser como un águila nueva, joven y fuerte. Terminando de contarle la historia, el niño parecía estar más tranquilo y después de unos momentos llegó la enfermera y le dijo que tenía que ponerle el catéter pues no podía esperar ya que era tarde. Le pregunté si quería que lo acompañara y me dijo que no porque él podía solo, así que se fue con la enfermera. Fui a esperarlo a la puerta en donde estaba y escuché como le contaba al enfermero que ya no tenía miedo de que le pusieran el catéter, pues ya le habían explicado cómo funcionan las venas. Pidió que le pusieran el catéter; cuando terminó dijo que quería regresar a la escuelita porque me había dejado ahí. El enfermero le dijo que me buscaría y me llevaría a su cuarto. Al llegar a su cuarto con el enfermero, esperé que se acomodara para irme. Antes de despedirme, me di cuenta que le dolía cuando pasaba la medicina y en ese momento el niño se movió y se quejó de una pequeña punzada en la espalda. Le pregunté si encontraba bien; comenzó a vacilar diciendo que estaba viejo, luego se viró y me dijo: -Estoy viejo como el águila pero cuando termine de pasar la medicina, seré como el águila nueva-. Le dije que había sido muy valiente para pasar por el dolor e iba a ser recompensado. Luego me despedí y me retiré.

30/03/14

Karina Jimenez Mukul

Facilitadora

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