Lo que he aprendido

Por: Admon | marzo 5, 2013 | 0 Comentarios;

Celia.

Creo que mi aprendizaje en el voluntariado no se puede reducir a un listado de habilidades o características. Claro que es posible señalarlas, pero el hecho de que cada experiencia dentro de la intervención sea diferente e incluso en las reuniones de trabajo, promete siempre un aprendizaje nuevo. Sin embargo, si tuviera que enumerar algunas habilidades desarrolladas serían la capacidad de organizar, planear y retroalimentar actividades en un equipo de trabajo, así como del diseño de herramientas de una manera estructurada, como ha sido en el caso de formar parte de la elaboración de instrumentos de inteligencia emocional. Por supuesto, que no puede faltar la capacidad de improvisación, la apertura a ver o hacer las cosas con una perspectiva distinta a la esperada, aunada por lo tanto a la creatividad y flexibilidad. En el caso de la intervención con los niños, creo que el voluntariado me ha permitido desarrollar más mis habilidades de observación, entrevista y dirección de actividades con objetivos y tiempos definidos, sin perder de vista el toque personal que debe reforzarse en cada instante. En el sentido teórico, principalmente un aprendizaje más palpable sobre la inteligencia emocional, así como del desarrollo humano y la posibilidad de tener un panorama disponible ,tanto en la intervención como en las reuniones de trabajo, para hallar conceptos o teorías claves en la psicología, como puede ser la motivación, la teoría de los sistemas o la psicología comunitaria.

En todos y cada uno de los aspectos estoy totalmente feliz con lo que me ha devuelto este proyecto, pues percibo que termina devolviéndome mucho más de lo que le he entregado. Estoy satisfecha con el aprendizaje retribuido, pero creo que el personal tiene más impacto en otras áreas y en mi vida en general. A pesar de que no puedo definir experimentalmente si mi inteligencia emocional ha aumentado, puedo percibir en mi vida cotidiana que me conozco más, me acepto más y me confronto más, soy más sensible a mis emociones y a las de los demás, creo que tengo mayor apertura para respetar y dejar fluir las emociones que antes veía como negativas o menos provechosas.

El voluntariado me ha dado la oportunidad de descubrir en las emociones una riqueza de crecimiento personal posible para cualquiera, así como la capacidad de reflexión y análisis propios o de los contextos o situaciones que me rodean, lo sintetizo en que definitivamente esta experiencia subjetiva me ha dado herramientas para ser feliz y poder hacer felices a otros.

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